miércoles, junio 29

¿Bolivia transgénica?

¿Bolivia transgénica?
Por: Alfredo J. Zaconeta Torrico
En las últimas semanas, la iniciativa del gobierno boliviano de aprobar la Ley de Revolución Productiva, Comunitaria y Agropecuaria, que contempla la regulación de los productos transgénicos, provocó una serie de controversias y movilizaciones entre organizaciones y activistas medioambientalistas, Poder  Ejecutivo, productores de alimentos, empresarios y políticos que abiertamente manifiestan su respaldo o rechazó a ésta propuesta.

En nuestro país, hablar de alimentos transgénicos u organismos genéticamente modificados (OGM), aún resulta complicado; sin embargo podemos empezar definiendo como alimento transgénico a: los alimentos sometidos a ingeniería genética o alimentos transgénicos que fueron producidos a partir de un organismo modificado genéticamente, mediante ingeniería genética. Dicho de otra forma, es aquel alimento obtenido de un organismo al cual le han incorporado genes de otro para producir las características deseadas.

Algunos expertos aseguran que esta actividad tiene sus beneficios, las mismas que se traducen en que los caracteres introducidos mediante ingeniería genética en especies destinadas a la producción de alimentos comestibles que buscan el incremento de la productividad (por ejemplo, mediante una resistencia mejorada a las plagas) así como la introducción de características de calidad nuevas.

Por otro lado los detractores de esta actividad aseguran que en varios países del mundo han surgido grupos opuestos a los organismos genéticamente modificados, formados principalmente por ecologistas, asociaciones de derechos del consumidor, algunos científicos y políticos, los cuales exigen el etiquetaje de estos, por sus preocupaciones sobre seguridad alimentaria, impactos ambientales, cambios culturales y dependencias económicas. Los mismos que a través de sus movilizaciones llaman a evitar consumir este tipo de alimentos, cuya producción involucraría daños a la salud, ambientales, económicos, sociales y la posible aparición de alergias, cambios en el perfil nutricional, dilución del acervo genético y difusión de resistencias a antibióticos.

La Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO por sus siglas en inglés) en este tema señala: “Hasta la fecha, los países en los que se han introducido cultivos transgénicos en los campos no han observado daños notables para la salud o el medio ambiente. Además, los granjeros usan menos pesticidas o pesticidas menos tóxicos, reduciendo así la contaminación de los suministros de agua y los daños sobre la salud de los trabajadores, permitiendo también la vuelta a los campos de los insectos benéficos. Algunas de las preocupaciones relacionadas con el flujo de genes y la resistencia de plagas se han abordado gracias a nuevas técnicas de ingeniería genética.

 Sin embargo, que no se hayan observado efectos negativos no significa que no puedan suceder. Los científicos piden una prudente valoración caso a caso de cada producto o proceso antes de su difusión, para afrontar las preocupaciones legítimas de seguridad.”

Por su parte la Organización Mundial de la Salud señala sobre los OGM: “incluyen genes diferentes insertados en formas diferentes. Esto significa que cada alimento genéticamente modificado (GM) y su inocuidad debe ser evaluado individualmente, y que no es posible hacer afirmaciones generales sobre la inocuidad de todos los alimentos GM. Los alimentos GM actualmente disponibles en el mercado internacional han pasado las evaluaciones de riesgo y no es probable que presenten riesgos para la salud humana. Además, no se han demostrado efectos sobre la salud humana como resultado del consumo de dichos alimentos por la población general en los países donde fueron aprobados”.

La proliferación de cultivos transgénicos en el mundo ha avanzado de forma considerable, ya en el año 2005 Bolivia figuraba en el mapa que identificaba zonas con este tipo de cultivos http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/f5/World_map_GMO_production_2005.png, mucho antes de la iniciativa e inquietud del Poder Ejecutivo boliviano.

El tema de los organismos genéticamente modificados en Bolivia no es novedad, ya que su presencia se remonta a casi una década, con más de 50 productos transgénicos que están en la mesa de los bolivianos, de los que  resaltamos la producción de soya con ayuda de biotecnología, hecho que fue ratificado a través del Decreto Supremo 24676, promulgado el año 2005 en el gobierno de Carlos Mesa. Acá vale la pena señalar que con esta soya transgénica se elaboran varios subproductos que encuentran fuera de control como el aceite y leche de soya. A esto hay que sumarle la internación de comida balanceada para animales, papa, tomate, uva, cereales, conservas y otros alimentos genéticamente modificados.

El tema de los transgénicos es amplio y en nuestro país deberemos considerar como principio de conocimiento el art. 407 de la CPEP que fija los objetivos de política de desarrollo rural integral y el numeral 3 que señala “Promover la producción y comercialización de productos agroecológicos”, y no entrar en contradicciones con lo que señala el art. 409 de la misma CPEP.

Ahora viene el reto de construir los mecanismos para combatir la inminente crisis alimentaria que se avecina, bajo los preceptos de REIVINDICAR EL DERECHO DE LOS PUEBLOS A LA SOBERANÍA ALIMENTARIA, A CONTROLAR SU AGRICULTURA Y SU ALIMENTACIÓN, para lograr verdaderas alternativas, entendiendo que ante esta crisis alimentaria los alimentos transgénicos no son la solución.

Es periodista

martes, mayo 24

FEDERICO ESCÓBAR, AYER Y HOY

FEDERICO ESCÓBAR, AYER Y HOY
Por: Alfredo J. Zaconeta Torrico
En las páginas de la historia podemos encontrar diversos nombres, de personajes ligados a la dirigencia sindical minera entre ellos, Cesar Lora, Isaac Camacho, Irineo Pimentel, Simón Reyes, Juan Lechín y en este recuento resalta un nombre que fue inspiración para muchas generaciones de dirigentes mineros, nos referimos a Federico Escóbar Zapata, más conocido como “Macho Moreno”.

Oriundo de la ciudad de Oruro, nació en 1924, hijo de Francisco Eleuterio Escóbar, obrero del ferrocarril y Nieves Zapata. Sus estudios primarios los realizó en el distrito minero de Machacamarca, continuando sus estudios secundarios en el Colegio Nacional Simón Bolívar de Oruro.

Comenzó a trabajar como minero a sus 17 años, más propiamente en 1941, en la mina de Siglo XX, ocupando diferentes cargos, desde timbrero, carrero, chasquiri, perforista enmaderador, almacenero, ayudante secretario, llegando a secretario. Trabajo también en el ingenio Machacamarca, Colquiri, Huanuni, regresando a Siglo XX en 1952, acogiéndose al Decreto  de reocupación que establecía que todos los retirados por asuntos sociales y políticos podían retornar a las empresas de donde fueron despedidos.

A lo largo de su vida, Federico Escobar Zapata, sufrió en carne propia las represiones, encarcelamientos, exilios, torturas y confinamientos, gestadas por los gobiernos del MNR y los de facto que se instalaron en el país desde 1964 con el Gral. René Barrientos Ortuño, por su actividad integra dedicada al sindicato, los trabajadores mineros y la lucha contra la injusticia social. Una de ellas el 25 de mayo de 1965, cuando tras la promulgación del DL 07188 dispone el reordenamiento administrativo en la Comibol, René Barrientos ordena la eliminación física de Escobar. Este es alertado y con la ayuda del padre, OMI Gregorio Iriarte, logra salir del país de forma clandestina rumbo a Chile.

Como militante del Partido Comunista de Bolivia (PCB), Federico fue un acérrimo crítico a la política económica aplicada por el MNR, a quienes sin miedo alguno, acusaba de haber traicionado las banderas de abril de 1952, con la aplicación del Plan Triangular, el sistema de mayo y la defensa del fuero sindical. Federico declaraba abiertamente su militancia en el PCB señalando así: “Yo soy miembro del PCB y dentro de la labor sindical trabajo por mis hermanos de clase con un alto sentido democrático “. Desde esta su militancia, también fue crítico al Comité Central de su partido, acusando de traidores a Kolle-Monje y Otero, como portavoces del MNR al interior del Partido Comunista, hecho por el cual intentaron expulsarlo del PCB.

Federico Escobar Zapata, con un alto sentido humano y patriótico definía a los campamentos mineros como: “…campos de concentración, en los que se amasan fortunas para engrosar más el capital del imperialismo norteamericano y la burguesía nacional financiera”.

Con el régimen de René Barrientos –un anticomunista abiertamente identificado y comprometido con los intereses de los Estados Unidos−, la vida de este glorioso dirigente se vio plagado nuevamente de acusaciones y persecuciones. Tras su exilio y apresamiento, en junio de 1966, Federico retorna al distrito minero de Siglo XX, donde continúa su trabajo como dirigente minero, convocando a la abstención para participar en las elecciones nacionales que debían realizarse en julio del mismo año, elecciones que gano Barrientos junto a Adolfo Siles Salinas, gracias al fraude que Escobar Zapata denunció con anterioridad.

Barrientos encontraba en Federico Escobar Zapata, una piedra en su camino, piedra de la cual quería deshacerse a cualquier preció, sin desaprovechar ninguna oportunidad. Un fatídico accidente de tránsito acaecido a su retorno de Uncía  a Llallagua, dejo como saldo para el dirigente minero, una fractura en el brazo, codo y clavícula, por lo cual fue enyesado en el hospital de Catavi. Después de estar enyesado varios meses, se dirige a la ciudad de La Paz para hacer una interconsulta, donde se concluye en el diagnostico que estaba mal enyesado y había que operar. Se produjeron dos cirugías, ambas en la Clínica Socorro Médico; la primera a fines de octubre de 1966, de la que sale airoso y es dado de alta.

El 7 de noviembre de 1966 es intervenido por segunda vez, donde fallece. El certificado de defunción firmado por el Dr. Luis H. Duchen, certifica que la muerte fue a causa de una “descortización cerebral por apnea prolongada”; sin embargo nos animamos a aseverar que Barrientos no desperdició esta oportunidad, para aplicar obedientemente las ordenes de la Embajada Americana.

Coincidiendo con el aniversario de la revolución bolchevique de Rusia, Federico Escobar Zapata, muere el 7 de noviembre. Ese infausto día dejó de latir el corazón más grande y dejo de pensar el cerebro más avanzado de su época. Paralelamente en el trópico boliviano, Ñancahuazu, un grupo de combatientes al mando de Ernesto “Che” Guevara alistaban la resistencia del régimen Barrientista, a la política imperialista de EUA pensando que otra Bolivia podía ser posible.

Federico Escobara Zapata, el Macho Moreno, se hizo marxista leninista, porque encontró en ella, la ciencia de las leyes que rigen el desarrollo de la sociedad, la ciencia de la lucha de clases en el sentido económico, político, ideológico y militar, la ciencia y el arte de la toma del poder por la violencia revolucionaria, la ciencia de la revolución socialista, la ciencia de la construcción de la sociedad socialista y comunista.

Escobar Zapata, fue el primero en darse cuenta sobre el papel de los sindicatos obreros, bajo las nuevas condiciones históricas del imperialismo, donde los sindicatos clasistas ya no se limitan simplemente a luchar por el pan, el techo y el vestido, sino que son valiosos instrumentos de la lucha por la liberación nacional y social. Con su legado, nos enseña que si el proletariado no cuenta con dirigentes honestos, capaces y probados, es imposible que cumpla su papel de combatiente de vanguardia.

Por eso y más, concluimos calificando a Federico Escobar Zapata como “HIJO DE LA CLASE OBRERA”, vida y acción que debería ser tomada en cuenta por la actual dirigencia sindical –y no solo minera−, una nueva generación obrera que no conoce sino los rasgos generales de la vida y personalidad de Federico, frente a una coyuntura que exige de un rol acertado ante los desafíos actuales.

Es periodista

martes, mayo 3

SINDICALISMO SIN NORTE

SINDICALISMO SIN NORTE
Por: Alfredo J. Zaconeta Torrico

El 12 de mayo de 1986 en Oruro se verificó el XXI Congreso Ordinario de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia, sería el último que aglutinaría activamente a los sindicatos de la minería nacionalizada (COMIBOL), en ello radica su valor histórico; luego de este evento, se aplicaría con rigidez el DS 21060. Este congreso se constituyó entonces, la última oportunidad de salvar a  la minería estatal, aquella que había nacido el 31 de octubre de 1952 tras la llamada “Nacionalización de las Minas”.

Enérgicas fueron las posiciones de los representantes asistentes a este congreso: “…aún con salarios de hambre estamos dispuestos a salvar la nacionalización de las minas…la rehabilitación de la minería estatal, son ya imposibles de plasmar sin la nacionalización de la minería mediana”, afirmaba el documento presentado por el Eje Nacional de Convergencia.

“El imperialismo es el autor directo para intentar liquidar Bolivia como nación, como país de productores…no hay que descansar hasta que SAPI y COMSUR sean revertidas al Estado, es decir a COMIBOL”,  aseguraba el documento político elaborado por el sindicato de Catavi. 

Pese a estas consignas, la “relocalización” de los más de veinte mil trabajadores mineros se vino encima, con ello el plan siniestro elaborado por el capitalismo para la COMIBOL, se cumplía a cabalidad: lapidaban a la minería estatal en el país.

Años después, la historia nos da la oportunidad de revocar esta catastrófica medida. Evo Morales propone hoy cumplir con lo que fuera la demanda del Sindicato Mixto de Trabajadores Mineros de Huanuni, la NACIONALIZACIÓN DE LAS MINAS, haciendo realidad la reactivación del aparato productivo minero; paradójicamente junto a este contexto nos encontramos frente a nuevas consignas de los sindicatos de trabajadores mineros pertenecientes a la empresa privada, consignas que rechazan esta posibilidad, a través de sus portavoces, asegurando que no están dispuestos a renunciar a la seguridad brindada por sus patrones (http://www.la-razon.com/version.php?ArticleId=128924&EditionId=2503I)

Extrañados por estas polémicas declaraciones, recurrimos a revisar el actual estatuto de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), institución que aglutina a los mineros asalariados del país, aquella que en otrora hizo frente a las múltiples asonadas golpistas registradas el siglo pasado y fuera el cimiento para la constitución de la Central Obrera Boliviana. El art. 4 De dicho Estatuto señala: “La FSTMB no acepta posiciones contrarias a los intereses de la clase obrera y a la liberación nacional y no renuncia a ningún medio de lucha o disposición legal que favorezca a sus afiliados”. Como podemos apreciar, el espíritu de  la FSTMB apuesta por el desarrollo de su clase y ésta por su liberación, posible con la nacionalización de las minas.

En nuestro análisis, añadimos el contenido del art. 5 referido a la Lucha Consecuente, donde indica: “la FSTMB lucha en forma tenaz por las reivindicaciones inmediatas y mediatas de los trabajadores mineros”. ¿Y es que acaso la nacionalización de las minas no fue una consigna de lucha y reivindicación después de la mal llamada “relocalización” implantada por el DS 21060?. Empero hoy la dirigencia sindical “privada”, se contrapone a esta lucha. La dirigencia ha perdido la brújula cuando abiertamente se oponen a la posibilidad de nacionalizar las minas, que hasta 1985 pertenecieron a la COMIBOL, minas que a través del proceso de capitalización y con el actual código minero (Ley 1777) como remate, ley impuesta también como medida económica del MNR, entregó las minas de Colquiri, Porco y Bolívar a la COMSUR, compañía de propiedad de Gonzalo Sánchez de Lozada, hoy Sinchi Wayra, a través de contratos lesivos a los intereses del Estado, además de inconstitucionales porque dichos contratos nunca pasaron por la instancia del Congreso para su aprobación.

La Tesis de Pulacayo documento base de la clase minera e instrumento ideológico para la lucha obrera en el país, señala: “La lucha de clases es, en último término la lucha por la apropiación de la plusvalía. Los proletarios que venden su fuerza de trabajo luchan en hacerlo en mejores condiciones y los dueños de los medios de producción (capitalistas) luchan por seguir usurpando el producto del trabajo no pagado, ambos persiguen objetivos contrarios, resultando estos intereses irreconciliables”. Sin embargo, más de medio siglo después de redactado este documento, el criterio de algunos dirigentes cambio, hoy parte de la clase sindical minera defiende a raja tabla la propiedad privada y a sus patrones; debido que, hoy ambos persiguen los mismos objetivos.

La misma Tesis de Pulacayo nos dice: “Todo intento de colaboración con nuestros verdugos, todo intento de concesión al enemigo en nuestra lucha, es nada menos que una entrega de los trabajadores a la burguesía. La colaboración de clases quiere decir renunciamiento de nuestros objetivos”. ¿Cómo entendemos entonces el accionar de estos dirigentes?.

Durante años, en mi labor periodística, cuando cumplía las funciones de cobertura de fuentes, evidencie las diferencias entre los sindicatos de trabajadores mineros estatales y privados; diferencias ideológicas que llevaron a la FSTMB -que en otrora marcaba la línea sindical de la clase trabajadora del país- a un completo anonimato sumergido en el silencio y divido por la pugna ideológica.

Desde niños, en diferentes oportunidades, era normal escuchar en boca de los dirigentes que: “Para los trabajadores mineros lucha de clases quiere decir, sobre todo, lucha contra los grandes mineros; es decir, contra un sector del imperialismo yanqui que nos oprime. La liberación de los explotados está subordinada a la lucha contra el capitalismo internacional”, con gran decepción hoy veo que esto cambió.

Atrás quedaron las consignas referidas a “La ocupación de las minas”. Nuestra indignación se extrema, al identificar tremendas contradicciones históricas en los dirigentes mineros de la transnacional Glencore AG, con su subsidiaria Sinchi Wayra que opera en el país; en agosto de 2009, éstos mismos dirigentes en un claro afán sectorial, exigían al gobierno la nacionalización de sus minas (http://www.lostiempos.com/diario/actualidad/economia/20090815/mineros-de-sinchi-wayra-piden-nacionalizacion_30388_49185.html); sin embargo, y casi dos años después evidenciamos que su discurso tuvo un giro de 180 grados, me pregunto, ¿a qué se deberá esto?.

Hoy vemos que ésta posibilidad de poder resucitar a la minería estatal, está sepultada y de lo que si estoy seguro es que el tren de la historia a través de sus operadores, no permitirán que esta oportunidad retorne.

Es periodista

jueves, abril 14

MNR, UN FRAUDE EN LA HISTORIA

MNR, UN FRAUDE EN LA HISTORIA
Por: Alfredo J. Zaconeta Torrico

Sin pena ni gloria, transcurrió otro 9 de abril. Fecha que hasta hace algunos años atrás era recordada por miles de seguidores de lo que fue el “Nacionalismo Revolucionario”,  idea que con el transcurrir de las décadas, a partir de 1952, fue sepultada por la sinceridad de sus acciones políticas y el desenmascaramiento de sus líderes de turno. Una revolución usurpada por la cúpula de algunos políticos que utilizaron la revolución de mineros, proletarios y campesinos para encaramarse en el poder del país.

Para empezar a hablar de lo que fue el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) y su rol en la historia boliviana comencemos señalando que nace en enero de 1941, igual que Falange Socialista Boliviana (FSB) – su eterno adversario-, después del desastre del Chaco reivindicando el patriotismo y el nacionalismo. 

Numerosos son los relatos de la labor del MNR a partir de dicho año; sin embargo, en esta columna queremos refrescar algunas épocas del movimientismo, que muchos prefieren dejar en el olvido, dejando claro que el MNR y su obra fue una cosa y el 9 de abril de 1952 fue otra.

En 1952, apenas siete años después de terminada la segunda guerra mundial, el MNR capturó el poder político del país, aprovechando que su golpe militar fracasado desencadena una vigorosa insurrección popular triunfante. Sin embargo, muchos historiadores olvidan apuntar que esa victoria fue gracias al sacrificio -con armas y sin ellas-,  del pueblo; al proletario obrero y fabril, al minero, al estudiante, al maestro y a los mismos campesinos, las banderas agitadas al viento el 9 de abril de 1952, eran las banderas auténticas del pueblo, eran banderas rojas revolucionarias de los oprimidos que levantaban la cabeza destronando a la oligarquía, a los viejos terratenientes y al supra estado minero, a la cabeza de los barones del estaño.

Dejemos claro entonces, que el 9 de abril no es una fiesta movimientista; el 9 de abril  es la expresión más elevada de los anhelos populares de una Patria digna, libre de “politiqueros” que a lo largo de estos años utilizaron esta fecha para brillar con destello ajeno.

Por otro lado, el MNR acuño con sus manos un Estado endeudado, desarticulado, desempleado, relocalizado, humillado, capitalizado, además de masacrado y torturado a través de sus operadores políticos a lo largo de estas décadas.  En 1952, durante la primera gestión del MNR a la cabeza de Víctor Paz Estenssoro, el Estado asume acciones que en su inicio se mostraron como patrióticas; sin embargo, éstas fueron distorsionadas por el mismo MNR, nos referimos a la Nacionalización de las minas; medida a medias, por las cuantiosas pérdidas ocasionadas entre 1952 a 1956 a COMIBOL, además de la elevada indemnización que se realizó a las empresas de Patiño, Hochschild y Aramayo.

La Reforma Agraria: medida que por obra de los funcionarios del Servicio Nacional de Reforma Agraria, derivó en el minifundio, exaccionando a los campesinos por todo y por nada.

El "voto universal",  que siendo una medida democrática, fue distorsionado para los interés del MNR, ya que los campesinos engañados, se veían obligados a llenar las ánforas electorales con la única papeleta existente, la rosada, de este modo se lograba miles de votos a favor el MNR, de ahí la famosa frase “voto campesino” .

Hechos como los mencionados párrafos arriba existen de sobra en este período; pero avancemos, y aterricemos en lo que fue la participación del MNR en los gobiernos de facto a partir de Barrientos. Como ya era costumbre, el MNR y Victor Paz faltan a su palabra, plantean su reelección, pero esta vez Paz Estenssoro escoge como acompañante al mejor alumno de los EUA –hasta entonces-, el Gral. René Barrientos Ortuño, dejando así la puerta abierta a 18 años sangrientos, provocado por los regímenes dictatoriales. El Barrientismo no fue precisamente un movimiento anti-MNR; concretado el golpe del 5 de noviembre de 1964  inmediatamente la mayoría de los militantes cambiaron de camiseta, convirtiéndose en furibundos barrientistas. Recordemos que Barrientos, Ovando, Torres y otros militares fueron miembros activos de la célula movimientista del Ejército, organizada por Paz Estensoro para controlar el "nuevo Ejército” llamado de la Revolución Nacional.

Un 21 de agosto de 1971 sale a relucir la faceta fascista del MNR, el Movimiento sin escrúpulo alguno participa activamente y con toda sus masas en el cruento golpe de Hugo Banzer Suarez; para admiración de muchos a lado de la Falange Socialista Boliviana, su eterno enemigo, a quien había combatido hasta entonces, ideológica, política e incluso físicamente contra sus militantes. El saldo de esta aventura cínica, antipatria y sangrienta todos lo conocemos.

Tras los siete años de la dictadura banzerista,  falsamente se intenta retornar a la vida democrática y  se produce el golpe militar de "Todos los Santos" protagonizado por el Coronel Alberto Natush Busch. El MNR apoyó el golpe, no obstante de haber propiciado y apoyado la sucesión presidencial que llevó a la silla presidencial a su ex militante Walter Guevara Arce. Es evidente que Paz Estenssoro estimuló el golpe contra Guevara pero teniendo el cuidado de quedar en las sombras, por si las cosas no salían bien.

Ya para ese tiempo, la estructura del MNR quedo fracturada, disgregada en fracciones a la cabeza de líderes acusados y acusadores de los múltiples hechos de corrupción registrados en contubernio con los militares, encaramados en el poder por medio de cruentos golpes de Estado.

Es 1982, el año señalado en la historia de nuestro país como la apertura democrática, tras la aventura de la bota militar, el MNR busca como apoderarse del poder, esta vez terciando en las elecciones, dividido en dos facciones (MNR y MNR-I). Luego de un acto electoral viciado de nulidades, logra que una UDP, semi-movimientista y pre-mirista se haga del poder para propiciar uno de los mayores descalabros económicos del país, terminado este “experimento” acorta su mandato a tres años y llama a nuevas elecciones para 1985.

Hecha la cama por la UDP, el MNR con una democracia pactada se hace del gobierno en 1985. En esta gestión de gobierno Paz Estensoro implanta el modelo neoliberal con el DS 21060, que constituye la apertura al libre mercado en Bolivia. Como consecuencia de esta Nueva Política Económica, se legaliza una verdadera flexibilización laboral que arrasa con todos los derechos de los trabajadores, sus beneficios sociales, sus conquistas sociales e incluso sus sedes sindicales, en síntesis, “relocaliza” a los mineros y a sus consignas, que en ese entonces podía considerarse como la piedra en el zapato, perjudicando las claras intenciones entreguistas de Victor Paz.

La cereza sobre la torta: años más tarde asume la dirección del MNR, el “próspero” empresario minero, Gonzalo Sánchez de Lozada, en palabras de Jorge Echazú: “Si el MNR fue y es nefasto para el país, la dirigencia y los gobiernos del "gonismo" han superado a todos los gobiernos reaccionarios de todas las épocas republicanas”. Sánchez de Lozada vino con su “Plan de Todos”, y con él la capitalización propiciada por el MNR desde el inicio de su gobierno, promulgada con osadía como ley de la República en marzo de 1994; ésta constituye el elemento central de la política neoliberal que se inició en agosto de 1985 con el DS 21060.
Ya el 2002, usando la vieja receta de la democracia pactada, el MNR llega nuevamente al poder, bajo la dupla Goni - Carlos Mesa Gisbert, quienes con la misma soberbia y arrogancia de siempre, pretenden completar su misión entreguista pro-imperialista, cediendo en propiedad la producción de los hidrocarburos y la venta del gas a Estados Unidos, Chile y México, a espaldas del pueblo, del Parlamento y la opinión pública, miserable tarea que se encuentran con un pueblo emputado, que dice ¡¡basta!! a la política entreguista del MNR.
Seguros que los movimientistas en su calendario de efemérides deberán resaltar el 17 de octubre de 2003, cuando Sánchez de Lozada y sus complices son expulsados finalmente de la presidencia de la República, por un pueblo harto de las falacias rosadas, tras largas jornadas de movilización popular nunca antes vista.
Este resumen histórico lo trasladamos a la nueva cúpula del MNR, quienes reunidos hace unos días posesionaron a Erik Morón como su nuevo líder. Morón que al parecer desconoce el trayecto histórico de su partido, asume una pose de Mesías y lanza la frase que 26 años atrás, la dijera Víctor Paz: “Bolivia se nos muere”, argumento para cautivar a muchos ingenuos, e implantar el neoliberalismo en el país, olvidándose que la catástrofe económica que vivió Bolivia fue efecto de sus acciones desde la primera asunción del gobierno. El nuevo líder del movimientismo, debe partir entendiendo que el 9 de abril de 1952 no es lo mismo que el MNR y su fraude en la historia.

Es periodista

lunes, abril 4

AUTONOMÍA UNIVERSITARIA

AUTONOMÍA UNIVERSITARIA
Por: Alfredo J. Zaconeta Torrico
En estas últimas semanas, la población boliviana atestiguo nuevamente la capacidad de movilización que tiene la Universidad Boliviana, ahora por una supuesta vulneración por parte del Gobierno a la tan mentada “Autonomía Universitaria”; a través de la Ley Financial, Ley Avelino Siñani y el “proyecto” de Ley del Seguro Universal de Salud.

Con bloqueos en las calles, marchas y enfrentamientos, en defensa de la mentada “Autonomía Universitaria”, docentes, universitarios y trabajadores administrativos, nos evocaron a gestiones pasadas, cuando la dirigencia universitaria salía a movilizarse en pos de mejorar el presupuesto universitario. Repasando por estas movilizaciones, vuelvo a mis años de universitario y de dirigente en la Universidad Técnica de Oruro, época de correteos, logros y frustraciones.

Recuerdo, que nuestras demandas abordaban desde la mejora de condiciones de estudio a través de un mejor presupuesto; entonces,  docentes, trabajadores administrativos y estudiantes uníamos fuerzas bajo una sola consigna “Presupuesto para la U”, culminadas nuestras asonadas e ingeniosas movilizaciones, el idilio entre docentes, alumnos y trabajadores terminaba. Obtenidas nuestras demandas presupuestarias,  llegaba el momento de la repartija; y por supuesto -como bien se  conoce-, eran los señores docentes quienes se llevaban el grueso de este presupuesto en salarios y otros beneficios. Como respuesta de resistencia a tan injusta distribución, comenzábamos el segundo round de movilizaciones; esta vez más dispersos que unidos, nuestros ex aliados: los docentes, siempre se daban “modos” de desinflar las movilizaciones de los estudiantes, -con métodos, sutiles y persuasivos- como hasta hoy ocurre.  Este hecho estaba constituido en un ritual, cada quien conocía sus roles en el accionar de exigir nuestros derechos al Gobierno de turno. 

Ya en esos años de estudio, como paliativo a nuestras discrepancias universitarias, se decide crear el Seguro Social Universitario (SSU). Seguro, –que en versión de las autoridades- lograría mejorar la calidad de vida de los estudiantes
universitarios; sin embargo, éste seguro ampliaba su cobertura a los señores docentes y trabajadores administrativos. No pusimos reparos, aceptamos con gran amplitud; como universitarios reconocíamos el derecho universal a la salud. Al poco tiempo las diferencias entre docentes y universitarios volvieron a florecer: se confirmaba que el SSU –desde sus inicios, hasta hoy en día- es fuente de la más clara discriminación. Docentes y administrativos –además de su familia-, gozan de una cobertura de gastos del 100%; en cambio a los estudiantes sólo se les llega a cubrir un máximo del 50%, ni hablar de los costos post operación u atención con medicamentos. Por éstas razones me sumo, amparado en el principio del derecho a la salud, como un derecho universal, que el servicio médico debe ser administrado por el Estado, evitando así privilegios y privilegiados.


Lo otro, la resistencia de la Universidad Boliviana a que el Estado asuma la fiscalización sobre el uso de sus recursos, parece seguir escaldando a quienes administran y disponen de estos fondos otorgados por el Estado. No es la primera vez que se habla de la necesidad de transparentar el manejo económico de los recursos otorgados a la “U”; empero, siempre que se toca el tema, nuevamente se agarra la bandera de  “Autonomía Universitaria” para defenderla con uñas y dientes.

Lo cierto es que muchos de nuestros universitarios hoy en día no saben porque se movilizan, ni quién está detrás y al frente de esa movilización. Las cosas han cambiado y es más que evidente señalar que, la “Autonomía Universitaria” ha ido perdiendo su esencia en concepto, aquella que fue fruto de largas jornadas de movilizaciones, que buscaba como autonomía en lo político e ideológico, el libre desarrollo de la ciencia, el conocimiento en pro del desarrollo de nuestro país, hoy se ha confundido con el libre albedrío.

Ahora no se ve en las calles a los universitarios y menos a docentes u administrativos, movilizados para luchar por mejoras en la política minera o hidrocarburífera, para lograr una verdadera industrialización de nuestros recursos; pese que, parte de los recursos que dispone la Universidad corresponden al Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH). Es evidente que ahora sólo se movilizan por intereses sectoriales.

Hay que reconocerlo, la Autonomía Universitaria ha sufrido una malversación y degeneración provocada por intereses de universitarios, docentes e incluso algunos trabajadores. Para muestra basta un botón dice el adagio, y ver lo sucedido en Oruro el pasado viernes 18 de marzo, cuando las elecciones para renovar el Centro de Estudiantes en la carrera de Comunicación Social se convirtió en un campo de batalla (http://www.lapatriaenlinea.com/?nota=62373). La injerencia del estamento docente al estamento universitario es evidente – vivida en dirigencia propia –, ésta fórmula garantiza, a título de Autonomía, preservar el triste panorama descrito párrafos arriba. Para muchos sujetos la premisa se dirige por la consigna  “a río revuelto ganancia de pescadores”.

Es periodista

martes, marzo 22

DIFERENCIAS ENTRE URGENTE Y PRIORITARIO

DIFERENCIAS ENTRE URGENTE Y PRIORITARIO
Por: Alfredo J. Zaconeta Torrico
Los daños registrados el 26 de febrero a causa del megadeslizamiento, que afectó al menos a 10 barrios de la ladera este de la urbe paceña, dejando cerca de 6000 personas damnificadas, tuvieron un efecto directo una superficie de 148 hectáreas, es un hecho que sin lugar a duda conmovió el sentimiento de paceños y bolivianos.

En reiteradas ocasiones técnicos de la alcaldía paceña aseguraron que no habría forma de evitar de manera definitiva estos deslizamientos, que cada año se registran en la “temerosa” temporada de lluvias. Sin embargo y pese a conocer que sólo el 30% de la superficie de La Paz es apta para construir y el 70% restante tiene varias fallas que pueden derivar en deslizamientos, mazamorras, derrumbes u otras catástrofes, la comuna paceña no realiza acciones efectivas que eviten asentamientos humanos para la construcción de viviendas en zonas calificadas como negras, constituyéndose en un serio riesgo. O actuar de forma  determinante en zonas aptas sólo para la construcción de casas con dos o tres plantas evitando que se realicen edificaciones de hasta seis o más plantas.

Los daños ocasionados  por el megadeslizamiento (en versión de los funcionarios de la alcaldía) bordean casi los 100 millones de dólares, entre inversión municipal, infraestructura, propiedad privada, pertenencias de las familias damnificadas y otros rubros. Millones acompañados además de sufrimiento y angustia de centenares de personas entre adultos, ancianos, niños y niñas, que hoy viven en la incertidumbre sostenidos por la beneficencia.

Indignados nos preguntamos, si tanta incertidumbre, conociendo además como Gobierno Municipal la problemática de la topografía y geografía paceña, no tendría que ser sujeta de estrategias para la prevención de desastres, estudios geológicos, topográficos, geofísicos, etc. Vemos, sin embargo por contrapartida como la alcaldía paceña se empeña desde sus pasadas gestiones, incluyendo la actual, en invertir enormes cantidades de dinero (Nuevo mercado Lanza 5 millones de dólares, los Puentes Trillizos  18 millones de dólares, la vía balcón aérea 780 mil dólares, etc.), en el diseño y construcción de obras que por lo visto son su prioridad.

Existe diferencia, entonces, entre urgente y prioritario, urgente es invertir este dinero, en obras, que a través de ingeniería podrían consistir en bajar la carga que se encuentra en la parte superior a los márgenes de los ríos, para que no dañe los terrenos, ni se desvíen a ningún otro lado u obras destinadas a que las cuencas y ríos puedan ser canalizadas para ser objeto de tratamiento subterráneo, y otras para disminuir los riesgos.

La política desarrollista que la Alcaldía aplicada desde anteriores gestiones, funda sus acciones en el desarrollo de infraestructura, parques, calles, mercados; vale decir todo lo visiblemente material, que pueda, al mejor estilo publicitario vender el producto por los ojos, y no es que éste mal; sin embargo, vale la pena recordarles entonces que la ciudadanía no vive de puentes, y no come cemento, y que las calles y jardines construidos sobre ríos o terreno no apto, no servirá como prevención de desastres. ¿Donde está entonces, el concepto de “política social” que haga más incidencia en el mejoramiento de la calidad de vida de la población, vida segura para empezar?.

El término de DESARROLLO no solo debe comprenderse como un hecho referido a tener puentes, avenidas y jardineras, porque al final si la catástrofe es grande, la inversión habrá sido vana, ya que la remediación (físico, material y psicológica) resulta ser irreversible. Creemos que el término de  desarrollo debe estar sujeto al valor de la vida de una sociedad, logrando así un bienestar social y su preservación, por
lo mismo esto obliga a que las autoridades prioricen y agoten los recursos para lograr una efectiva prevención de estos riesgos.

La alcaldía a partir de lo sucedido el 26 de febrero deberá reconocer su falencias, debilidades y asumir una política agresiva de información destinada a la gente que vive en zonas de riesgo, para que esta comprenda cuales son los peligros que corre. Además deberá asumir actitudes serías hacia los asentamientos clandestinos en las diferentes laderas y sobre acciones reales en ámbitos de estudios y soluciones a la topografía paceña.

Es Periodista


lunes, febrero 21

LAS RECETAS DEL NORTE

LAS RECETAS DEL NORTE
Por: Alfredo J. Zaconeta Torrico
A lo largo de nuestra historia, en sus diferentes etapas que hacen al siglo pasado, se pudo evidenciar de la injerencia del país del norte EUA (Estados Unidos de América). Rápidamente se me vienen a la memoria el Plan Bohan de 1942, aplicado por Enrique Peñaranda y apropiado, mas tarde, por el MNR con su desarrollismo y sustitución de importaciones, el cual terminó en una producción agropecuaria e industrial en el Oriente que hasta ahora no es competitiva y es sostenida para su sobrevivencia por el Estado.

Recordemos también el Plan Eder, bajo el gobierno de Hernán Siles Suazo (1956-1960), que finiquitó con la inflación del 900% de Paz Estensoro, periodo que sin la ayuda de los Estados Unidos el Estado boliviano moría: logrando así una Bolivia dependiente. Luego el Barrientismo favoreciendo la explotación mera y simple del petróleo con la Gulf y de la minería con el Plan Triangular apoyado por el BID y el gobierno alemán, sin resultados. Tampoco funcionó el Plan Andino de Metal Mecánica de la época de Banzer, la que endeudó al país con un ilusorio crecimiento empresarial posible con subvenciones y créditos estatales de todo orden. Finalmente el más reciente: el DS. 21060 (Nueva Política Económica), diseñado por Jeffrey Sachs economista norteamericano, al cual podemos resumir en cierre de las minas, despido masivo de trabajadores y la apertura de las dos puertas al libre mercado.

Todos estos planes arriba mencionados obedecieron a un par de consignas,-según los neoliberales-  la primera: Bolivia no es un país industrial y la segunda: la administración estatal era ineficiente.

Lo cierto es que éstos apuntalaban a objetivos a corto y mediano plazo, pensados en el país del norte, destinados de forma encubierta a asegurar sus intereses en nuestro país, intereses que fueron operados por aquellos políticos alienados, que con humildad ante los yankees y arrogancia ante los bolivianos, no midieron ninguna de sus acciones y efectos de las políticas y planes de “desarrollo” que descalabraron el aparato estatal ocasionando hambre y sufrimiento a los bolivianos.

Esta introducción se debe a una noticia que con enorme sorpresa leímos el pasado fin de semana en la edición sabatina del matutino La Razón, que llamo nuestra atención, llevaba por título “FMI: Se deben subir impuestos a mineras-El Fondo dice que los impuestos que pagan las firmas ‘son muy bajos’” (http://www.la-razon.com/version.php?ArticleId=125395&EditionId=2437)

Las partes más resaltantes de esta noticia señalan: “El Fondo Monetario Internacional (FMI) dijo ayer que Latinoamérica necesita gravar “adecuadamente” la explotación de recursos naturales, ya que los impuestos que pagan las firmas con concesiones privadas son “muy bajos” en “muchos países”.”(…)”“Hay una serie de países que son bastante fuertes en minería y que no están obteniendo las rentas adecuadas del sector privado”, señaló Eyzaguirre, quien calificó como un “problema pendiente” la aplicación de impuestos “adecuados””(…)”Explicó que esos ingresos extra darían a los países latinoamericanos un “atractivo dividendo fiscal” que podría utilizarse en infraestructura o educación".; además que el señor Nicolás Eyzaguirre remata su declaración indicando que: “Insistió en que esas inversiones permitirían asegurar el crecimiento futuro y ayudar a la región a aprovechar la oportunidad que perdió en otros momentos históricos.”(…)”Pero la región no hizo mucho con esas rentas, más allá de malgastarlas”.

Este economista chileno, radicado hoy en Estados Unidos, con postgrado en Harvard ex ministro de Estado del presidente Ricardo Lagos y actual director del Departamento para el Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), al parecer desconoce la realidad de su país, nuestro vecino. Recordemos entonces que Bolivia país eminentemente minero desde sus orígenes, tiño las páginas de su historia con injusticias, saqueos, masacres y otros desastres, a causa de su riqueza minera y gracias a las recetas enviadas desde EUA, autores de la miseria en la que se vio sumida nuestra población.
Nos parece un descaro hablar ahora de incrementar los impuestos por la explotación minera y que algunos  medios de comunicación amplifiquen además la “novedad noticiosa”; cuando los mineros bolivianos plantearon esta medida desde hace décadas atrás, desde el momento que la bonanza minera hizo posible la fortuna del hombre más rico que se dio en Bolivia, como fue Simón Patiño entre otros.
Además, tras la mal llamada “relocalización” (en realidad una masacre blanca a la clase minera producto del DS 21060), una vez derrotada la defensa de la minería nacionalizada: los mineros; el desmantelamiento de la minería nacional fue sencilla, todo esto rematado en 1997 con el Código Minero de Gonzalo Sánchez de Lozada hecho a su medida, con la finalidad entreguista de nuestros recursos, con impuestos ajustados a la medida de toda empresa privada que quería recuperar sus “inversiones” con facilidad, firmando contratos lesivos al patrimonio del Estado; entonces ¿quién no quería ser minero en Bolivia?.
Muchos bolivianos venimos reclamando desde hace tiempo atrás ¡¡basta de regalar las materias primas del país ante las grandes transnacionales!! sin tener repuesta, ni repercusión alguna; sin embargo, como hoy lo dice el FMI, es noticia y palabra sagrada.

La modificación impositiva minera en nuestro país, debe ser una realidad, no porque sea una receta más dirigida desde el norte; sino, porque es una demanda justa de los bolivianos para los mismos bolivianos. Lo primero por hacer es derogar la Ley de Minería de 1997 aprobada por Goni y reemplazarla por un verdadero Código Minero, acorde con la realidad del sector, las cotizaciones internacionales de minerales, los niveles de producción y exportación que arroja la minería, sin realizar discriminación a ningún sector minero, todas deben tributar, seas estas mineras estatales, privadas, chicas o cooperativas.

Debo de manera insistente manifestar otra vez mis dudas acerca de la intención del FMI con esta propuesta. Recordemos que EUA sigue atravesando por una crisis económica, y claro está, ello afecta a sus inversiones en el mundo; sus temores, a mi modesto entender, se traducen en estas sugerencias ante la sospecha de que las industria asiática sigan expandiéndose desplazando a la norteamericana, ¿o es qué acaso desconocemos que la empresa minera más grande en Bolivia es japonesa en otrora americana?. 

Sergio Almaraz en su libro “Réquiem para una República”, nos dejó un mensaje que hoy lo traigo a colación “Los problemas de los bolivianos, deben ser resueltos en Bolivia y por bolivianos”, y no por recetas ajenas que nos envían desde el norte, como las que ahora hace el FMI, recetas que nada bueno trajeron para los bolivianos y ninguno de los “países en vías de desarrollo” como fuimos tildados por ellos mismos.

Es Periodista

jueves, febrero 3

CRISIS ALIMENTARIA

CRISIS ALIMENTARIA
Por: Alfredo J. Zaconeta Torrico

En el último mes, experimentamos una situación que genera en todos nosotros gran preocupación, situación que no sólo afecta a los países “en vías de desarrollo”, como lo señalan algunos “analistas”; considerando que, la CRISIS ALIMENTARIA es un problema mundial, que genera dificultad para acceder a los alimentos.

Podemos evidenciar, al acudir a los centros de abasto un aumento en los precios de los alimentos, especialmente de los básicos. Incrementos desmesurados que se suman a la especulación, el agio y contrabando, situación que se ahondo tras el frustrado “gasolinazo”.

A esta preocupación, la casi totalidad de medios de comunicación de forma direccionada y premeditada, atormentan a la ciudadanía con imágenes de largas filas, manifestaciones y mensajes de descontento, comparando el actual contexto con lo vivido en los años de la UDP (1982-1985), cuando el desabastecimiento de mercados provocados por diversos factores, incluida la sequia en el occidente (1983), derivaron en una catástrofe nacional. Me detengo entonces para formular la siguiente pregunta ¿será que estamos llegando a esto? y personalmente respondo “lo dudo”.

En principio, los productores y empresarios del agro señalan como causas de la crisis que hoy vivimos, a la sequia y otros fenómenos climáticos que hubiesen afectado  las cosechas. Sin embargo, éste problema observa mayores dimensiones, las sequías, heladas e inundaciones que afectan a un área aproximada de 250 mil kilómetros (la quinta parte del territorio boliviano) podrían desatar una verdadera crisis alimentaria en Bolivia en un futuro no muy lejano.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), se estima que de los aproximadamente dos millones de hectáreas cultivadas en Bolivia, sólo el 11 por ciento cuenta con sistemas de riego y la mayor parte de éste porcentaje se concentra en pequeños productores expuestos a los vaivenes del clima. El último estudio del Programa Nacional de Cambio Climático en Bolivia prevé que la agricultura será afectada por el incremento de la temperatura, la variación de la precipitación pluvial y otros fenómenos climáticos extremos.

El Foro Económico Mundial de Davos (http://www.weforum.org/), evento que anualmente reúne a los más importantes políticos y empresarios de los cinco continentes, con el fin de analizar los principales problemas del mundo actual, ha terminado sus sesiones con una conclusión temerosa y dogmática: “una muy probable crisis alimentaria a escala planetaria es el mayor riesgo que se cierne sobre la estabilidad económica, política y social del mundo entero. La escasez de alimentos y la consiguiente alza de precios pueden llevar a un colapso de la economía global, desencadenar múltiples insurrecciones populares en los países más afectados y no estaría lejana la posibilidad de que incluso sea el origen de guerras internacionales”.

La FAO reconoce que a corto plazo los gobiernos, de forma muy tentadora, podrían acudir a la posibilidad de restringir las exportaciones y adoptar medidas para mantener bajos los precios de los alimentos. Asegura; sin embargo, que tales políticas a mediano y sobre todo a largo plazo pueden ser funestas. El desincentivar las inversiones que requiere el sector agrícola y desalentar a los agricultores privados –sean estos pequeños medianos o grandes—a asumir los riesgos que la actividad productiva lleva consigo, sólo ocasionarían a la larga disminuir la producción, aumentar la escasez y reforzar las tendencias alcistas de los precios.

Nuestro Presidente Evo Morales, tiempo atrás señaló que "por primera vez" está de acuerdo con organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), ambos reconocieron que los biocombustibles están provocando alzas en los precios de los alimentos y una crisis alimentaria global. Sin embargo, la apreciación de nuestro Presidente no debe quedar ahí. Como Estado se debe plantear e implementar políticas para frenar alternativas dañinas como el biocombustible, evitando así riesgos de hambre y miseria a nuestros pueblos. Empecemos por reconocer que los problemas generados por el cambio climático son resultados del sistema capitalista saqueador de los recursos naturales y explotador del ser humano, un sistema que entiende a la Tierra como una mercancía.

Ante éste panorama y futuro poco alentador, Bolivia podría ser uno de los  países que más contribuya a afrontar y resolver la crisis alimentaria mundial, dejando claro que los transgénicos no son la solución a los problemas generados por la crisis alimentaria. Para ello sugerimos considerar lo siguiente:

·         Aumentar la inversión pública en investigación y desarrollo para la agricultura ecológica y de resistencia al cambio climático.
·         Detener el financiamiento de cultivos transgénicos y prohibir patentes de semillas.
·         Quitar progresivamente los químicos más tóxicos en la agricultura
·         Eliminar los subsidios al sector empresarial agrario.
·         Potenciar EMAPA y a la producción estatal con empresas públicas agropecuarias, eliminando así el monopolio privado en la producción agrícola y alimentaria.  
·         Proteger la producción local de alimentos a través de acuerdos comerciales
·         Endurecer penas contra el agio y el contrabando
·         Potenciar el control de fronteras

Hablar de crisis alimentaria es un tema que reviste de alta seriedad,  considerando  que es la esencia de subsistencia de la humanidad. Esta crisis puede generar otros conflictos, lo cual nos obliga a enfatizar en políticas agresivas de corto, mediano y largo plazo a objeto de garantizar los alimentos para los bolivianos principalmente y la humanidad en general.

Es Periodista

viernes, enero 28

SUBVENCIONANDO LA FUTURA CRISIS

SUBVENCIONANDO LA FUTURA CRISIS
Por.: Alfredo J. Zaconeta Torrico
Comienzo esta columna, seguro de que la medida del DS 0748,  no tuvo carácter de un gasolinazo al mejor estilo neoliberal; tal como fue aplicado desde el gobierno de Víctor Paz (1985), hasta Carlos Mesa (2005), cuyos objetivos eran cerrar los permanentes déficits fiscales que provocaron sus políticas económicas.

La medida planteada por el gobierno, entendemos, buscaba cerrar la creciente brecha entre producción -estancada en los últimos cinco años- y consumo de líquidos (gasolina y diesel oíl), hecho que derivó en el incremento de la importación de estos carburantes, lo que permitió alcanzar la preocupante suma de 660 millones de dólares por año, un claro atentatorio a la economía nacional.

La subvención; sin embargo, no es un tema nuevo en nuestro país, la práctica de ésta medida se inició en 1977 en el gobierno de facto de Hugo Banzer. En su génesis buscaba beneficiar a la oligarquía terrateniente asentada en el oriente boliviano del mismo modo a los empresarios del transporte, que fueron aliados de éste y otros gobiernos de facto.

En la actualidad, si bien como lo señalo el gobierno, la subvención de carburantes beneficia a la población; pero también, siguen siendo beneficiados la empresa privada, tal el caso de los agroindustriales en el oriente, y la minería “mediana” de occidente. Ésta subvención llegó entre otros además, a mineros asentados ilegalmente en inmediaciones del Rio Orthon en Pando, quienes adquirían 15 mil litros de diesel al mes, subvención que hacía posible la explotación desmedida de oro, para su posterior contrabando hacia el Perú o Brasil por nuestras extensas fronteras.

Asumámoslo, la subvención no es una medida saludable, ni estratégica. Nuestra economía sigue desmejorada en comparación a nuestros vecinos por los estándares de vida. Por lo mismo la subvención es atentatoria; considerando que es el principal aliciente para el contrabando.

Cuando escuchamos impresiones de lo que fue la promulgación del DS 0748, encontramos criterios a favor y en contra. Algunos coincidían que la medida fue acertada, porque ponía fin con la subvención que finalmente recae en hombros de los bolivianos, además que al eliminar el contrabando se acabaría el desabastecimiento del mercado interno. Sin embargo, el grueso de la población, los que se animaron a manifestarlo en las calles y los medios, calificaban a la medida de neoliberal y atentatoria a la economía del pueblo boliviano.

Ante esta bipolaridad de opiniones, debo decir que no compartimos el criterio expresado por varios colegas que compararon al DS 0748 con el DS 21060. El primero pretendía cerrar la brecha entre producción y consumo de carburantes (gasolina y diesel oíl) y fomentar la producción de crudo. La segunda medida, por su parte, cambió el sistema económico del país, que abrió la puerta al libre mercado, la libre especulación, el despido masivo de trabajadores, acabo con la industria nacional debido a la libre importación y exportación de productos.

Debemos además, reconocer a luces que éste gobierno tuvo la valentía de lanzar una medida que terminaba con esta desmedida subvención. En anteriores gestiones de gobierno no se intento eliminar la misma y no precisamente por temor al enojo del pueblo boliviano; más bien, ningún gobierno quiso  eliminar la subvención, por no afectar a los intereses de la empresa privada, quienes hasta ahora, reiteramos, se sigue viendo favorecida por esta medida.

El gobierno cometió errores, hay que reconocerlo, el más notorio fue el no acompañar el DS 0748 con un paquete de medidas sociales, no reconocer la falta de una política hidrocarburifera clara, lo que se constituye en un problema estructural. No reconocer que la disminución en la producción de petróleo es cada vez más drástica, no hacer pública la disminución de las reservas que creemos se conocía el 2006 (engaño de las transnacionales).

De lo sucedido, el gobierno deberá aprender –con el ánimo de seguir avanzando- y elaborar una nueva política hidrocarburifera, con mayores inversiones en exploración, perforación, desarrollo de campos y especialmente para producir líquidos, acelerar la conversión de automotores a Gas Natural vehicular, revisar la distribución del IDH para eliminar los privilegios. YPFB deberá asumir el control total de la comercialización de hidrocarburos, incluso en la venta de carburantes en surtidores. Ejercer un mayor control fronterizo para la lucha contra el contrabando. Todas  estas medidas deberán tener como objetivos el fortalecimiento de la economía nacional y aliviar la penuria económica de los sectores populares aun desfavorecidos. Y nosotros reconocer que la subvención a futuro será la causa de una profunda crisis.

Es periodista.